sábado, 1 de noviembre de 2008

Una pantera en el sótano, de Amos Oz (por Isdel)

Traducción del hebreo Mata Lapides, Sonia de Pedro y Raquel García Lozano
Editorial Siruela
240 páginas

Es este un libro escrito en 1995, que luego sería Premio Israel de Literatura en 1998.

Aunque el autor lo presenta como autobiográfico, en realidad no lo es. Sin embargo, este hecho le da una mayor verosimilitud y ayuda a una mayor implicación en los hechos. Está escrito, por tanto, en primera persona y, como sucede con otros libros como El niño con el pijama de rayas o Mi planta de naranja lima, el autor utiliza la mirada de un niño para describir una realidad dramática y a través de la ingenuidad infantil mostrarnos una realidad compleja. Es una historia que va envolviendo al lector por la sensibilidad con la que se viven las experiencias narradas. Con un estilo limpio y sencillo se hace muy fácil y rápida su lectura.

El narrador recuerda, con cariño y nostalgia, las experiencias pasadas en su infancia durante el verano de 1947, en la ciudad de Jerusalén, en los momentos previos al reconocimiento del Estado de Israel.
Un niño judío de doce años, se pregunta cómo ser fiel a los suyos y a la identidad de su pueblo si no odia a sus enemigos que en ese momento son para ellos, no tanto los palestinos como sucedería después, sino los ingleses a los que acusaban de no cumplir sus compromisos y, por tanto, haberlos traicionado. De estos el protagonista decía en relación a su padre: “ Mi padre redactaba panfletos en inglés en los que ponía frases muy duras contra la Pérfida Albión ( Inglaterra), que se había comprometido a ayudarnos en la construcción de un Estado y nos había traicionado cínicamente ayudando ahora a los árabes a destruirnos”En esas circunstancias ¿Qué sucede si, casualmente, establece una relación de afecto con un sargento de la policía británica, que por su parte y a pesar de ser un miembro integrante del ejército de ocupación, admira y respeta al pueblo de Israel, su lengua y sus costumbres?
El que según todas las convenciones debería ser un enemigo acaba siendo un amigo y, sin embargo, los que eran sus amigos le tachan de traidor, siendo ellos los que pasan a ser enemigos. Aparece un conflicto entre su identidad individual y su pertenecía al grupo.
El niño vive atrapado por la incertidumbre y la duda. No quiere ser un traidor y para escapar de esta paradoja elabora la fantasía de que a través de esta relación con el sargento, en la que se intercambian clases de inglés y de hebreo, él podrá sacar alguna información útil para su pueblo. Entonces piensa que está en una especie de misión secreta y que es un espía para justificar una relación de afecto y respeto mutuo con el que, según lo convenido socialmente, solo debería haber hostilidad. Esto también le hace sentirse traidor ante el sargento al que vive como un ser humano entrañable en vez de cosificarle como a un peligro. “¿Alguien ha visto un enemigo tímido? El sargento Dunlop era un enemigo distraído y especialmente tímido”.
En realidad ya muchas veces había jugado a luchar por su pueblo y con ingenuidad, en su fantasía, se había colocado, junto con sus amigos, en la posición de los adultos combatientes elaborando todo un orden fantástico de acción liberadora inducida por lo que aprenden los niños en relación a la actuación adulta. Y de esta especie de misión secreta elaborada ante los otros niños y ante él mismo, es de donde sale el título de la novela pues “Una Pantera en el Sótano” era una película de espías de Tyrone Power en la que al protagonista le otorgan los suyos plena libertad para adoptar distintas personalidades según sus propios criterios.
En todo momento, al niño se le conoce por un seudónimo “Profi”, que hace referencia a su amor por las letras y las palabras y es un diminutivo de profesor. Durante toda la narración se hace evidente el amor por la cultura trasmitido por su padre, que queda especialmente subrayado en una estupenda descripción de los libros de la biblioteca, donde, precisamente, cobra mayor tensión la situación cuando en uno de los capítulos, el padre olvida el peligro que corren ante los ingleses en presencia y por causa de sus libros.
Los personajes de los padres son fundamentales para comprender la sensibilidad de este niño de doce años. Luchan por su causa y forman parte activa de la resistencia. Hacen lo que creen justo para ellos y para su pueblo y se encuentran indignados por lo que sienten una traición de “ La pérfida Albión “ y por todo el horror de la persecución nazi que sufrieron directamente en sus familiares más cercanos, además de la inseguridad de su situación actual. Pero a pesar de todo esto se han permitido no quedar atrapados por el rencor y la agresividad. Pueden vivir con su dolor pero el odio no ha podido con ellos. Por ello en el capítulo catorce cuenta una conversación con sus padres que se resume en tres párrafos literales:
Pero, al final de todo de todo ¿perdonaremos a nuestros enemigos o no?
Mi madre dijo:
Sí que los perdonaremos. No perdonar es como un veneno.
Describe la indignación de su padre de la siguiente manera:"Cuando hablaba, la ira inflamaba sus ojos azules agrandados por las gafas. En esos momentos mi madre y yo intercambiábamos una sonrisa secreta porque el enfado de mi padre era un enfado literario, una ira suave. Para expulsar a los británicos y rechazar a los ejércitos árabes hace falta una ira distinta. Salvaje. Que no existe en nuestra casa ni en nuestro barrio”La narración está llena de reflexiones. No es fácil aceptar la complejidad de la vida. Como se dice a menudo en la novela “todo tiene dos caras, menos la sombra”. El protagonista se da cuenta que es más fácil dividir la vida en buenos y malos, amigos y enemigos, blancos y negros, como si fueran dualidades irreconciliables, pero esto no es real. Madurar y aceptar a los que están del otro lado requiere un nivel de comprensión y sensibilidad que puede pasar por conflictos como los de Profi, en los que siempre se sentía traidor con alguien, puesto que amaba a unos y a otros. Sin embargo, la clave para aclarar su situación se la da su madre cuando le dice “El que ama no es traidor”.

Su autor Amós Oz nació en Jerusalén en 1939. Estudió Filosofía y Letras y ha simultaneado la docencia con su faceta de escritor. Su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas. Formó parte del grupo fundador del movimiento pacifista Paz Ahora, creado en 1978 por oficiales y soldados del ejército israelí en la reserva.Ha recibido varias distinciones por su lucha a favor de la paz.
Además del premio Israel de Literatura, recibió en España en 2007 el Premio Príncipe de Asturias siendo reconocida por el jurado su labor de defensa de la paz y condena del fanatismo.

3 comentarios:

  1. ¡Buena reseña, Isa! Aunque yo ya estaba convencida para leer este libro, me lo han recomendado varias veces y por lo que dices es una buena recomendación. Las historias contadas a través de los ojos de un niño son especialmente tiernas, las que he leído hasta ahora (incluída Mi planta de naranja-lima) me han gustado mucho. Y el tema que trata siempre me ha parecido duro pero fascinante y me gusta leer sobre ello de vez en cuando. ¡Gracias y un abrazo!

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  2. !Gracias!, muy buena reseña, me ayudaste a comprenderlo y terminarlo ya que no pude =).

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  3. Que libro tan malo me han hecho perder tiempo valioso de mi vida

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